4 de diciembre de 2012

Por qué el sistema educativo español fracasa y el escandinavo triúnfa

Ante la nueva reforma de la Educación, muchos padres y docentes se preguntan qué falla en nuestro sistema educativo y por qué. Si en 35 años no hemos conseguido encontrar un marco legal que facilite la labor de profesores y padres a la vez que estimula y motiva al niño, es que algo no se ha hecho bien.

España está a la cola dentro de los sistemas educativos del mundo desarrollado. Siempre que nuestros alumnos son puestos a prueba, acaban obteniendo unos pobres resultados, lejos de los países de nuestro entorno y a una enorme distancia de los primeros. Entre los espejos a los que deberíamos mirarnos se encuentra el país que suele encabezar estas listas: Finlandia.

El sistema educativo finlandés es el mejor del mundo principalmente por dos factores: la inversión y los profesores. Durante buena parte del siglo XX, Finlandia fue un país eminentemente agrario, que durante años estuvo devastado por las guerras y las malas cosechas. A partir de los años 60, los finlandeses apostaron por la educación, invirtiendo una parte importante de su presupuesto en ella, sobresaliendo entre el resto de países europeos.

Pero, ¿qué rasgos distintivos tiene la educación en el país escandinavo? Para empezar, es pública y gratuita a todos los niveles. No solo las clases son gratuitas, sino que también lo son la comida que toman los niños en el colegio y los libros y el material escolar. Durante la Primaria, los niños tienen siempre el mismo profesor y son evaluados de una forma contínua y no numérica, valorando las capacidades de cada niño por separado. Se dedica poco tiempo a tareas de clase fuera de la misma, tan solo unas pocas horas a la semana. A cambio, se favorecen las actividades extraescolares que estimulan el desarrollo cognitivo y motriz del niño, así como su creatividad: deportes, música, teatro y otras actividades artísticas. El número de alumnos por clase es reducido, porque se intenta al máximo individualizar la educación de cada niño según sus necesidades.

Los profesores son otra gran pieza del entramado educativo finlandés. Las pruebas para ser docente en el país escandinavo son muy duras, fruto del esfuerzo por buscar a los mejores para enseñar a las futuras generaciones. Para ejercer esta profesión, se deben estudiar tres años de carrera más dos de maestría. Además, se debe haber obtenido una calificación superior a 90% en el promedio de bachillerato y demostrar habilidades sociales y pedagógicas. Tanto esfuerzo tiene su recompensa: los profesores tienen trabajo asegurado desde el momento en que superan la dura prueba. Además, la flexibilidad a la hora de transmitir conocimientos es muy alta, siendo las directrices curriculares escasas.

Por último, esta calidad en las escuelas y en los docentes hace que los padres y madres tengan en muy alta estima su sistema educativo. El respeto a la figura del profesor como tutor del aprendizaje y el saber hace que las faltas de respeto e insultos en las aulas finlandesas sean prácticamente anecdóticas.

¿Qué cosas del sistema educativo finlandés te gustaría que se implantaran en España? ¿Por qué crees que esto no ha sido posible hasta ahora?

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