28 de noviembre de 2012

El respeto en el aula

Observamos con preocupación que, en parte por culpa de los recortes y la falta de medios, las faltas de respeto, insultos y agresiones a profesores han aumentado. Entre los problemas más graves a los que se enfrentan los docentes están las amenazas, el acoso o las falsas acusaciones por parte de padres y alumnos.

El respeto a la figura del profesor es algo que debe ser enseñado en casa. La educación doméstica es parte fundamental para el desarrollo normal de la relación profesor-alumno, basada en el respeto mutuo y la valoración de su dedicación. Son los padres los que deben inculcar desde pequeño al niño o la niña que un profesor es una figura de autoridad tan importante como ellos mismos. No en vano, la mayoría de problemas de esta índole que se sufren en las aulas son consecuencia de la incorrecta labor de los padres que, entendiendo erróneamente la protección a su hijo, desprecian la autoridad del profesor en el aula. Con todo ello, los docentes también pueden y deben poner todos los medios a su alcance para que la normalidad reine dentro de las clases y que los alumnos sepan qué líneas no pueden cruzarse. He aquí algunos puntos que conviene tener en cuenta:

  • Mantén una relación cordial en las reuniones y tutorías con los padres. Si te ganas su comprensión y reconocen tu valor profesional, transmitirán el respeto que mereces a sus hijos.
  • El respeto también debe ganarse siendo un buen profesional. Los alumnos valorarán tu buen hacer en detalles como ser puntual o corregir trabajos y exámenes en los plazos previstos.
  • Justifica las sanciones y aplica los mismos castigos para las mismas acciones. Sé equilibrado y no discrimines.
  • No confundir la falta de respeto con la confianza. Está bien que exista cierta complicidad alumno-profesor. El hecho de tutear a un profesor joven no quiere decir que el alumno no le respete, sino que le siente cercano. Hay que saber conjuntar esa cercanía con la figura de autoridad que debemos suponer para ellos.
  • Distinguir entre broma y burla. En ambientes distendidos como en el recreo o después de alguna clase puede ser correcto permitir bromas o comentarios ingeniosos, siempre censurando las faltas de respeto y las burlas hacia el compañero o el profesor.
¿Has sufrido alguna falta de respeto o agresión de cualquier tipo en tu centro? ¿Conoces algún caso? ¿Qué medios se te ocurren para evitarlas?

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